junio 26, 2007

Otro cuento de un Hada Amorosa



.



Una mujer de ensueño






Me encontré de pronto en una especie de oficina. Tomé asiento en un sillón color beige, en el que una mujer ocupaba el extremo izquierdo. Yo me coloqué junto a ella; había una pequeña columna, de poco más de un metro de altura, que impedía a alguien sentarse en el espacio restante. Otra mujer se acercó; la reconocí: era una cantante pop exitosa, a decir de muchos muy bella y talentosa. Me moví lo más que pude a mi derecha para permitirle sentarse, pero ni así tenía espacio suficiente, y lo que hice fue una suerte de acto circense de poca monta: levante mi pierna derecha por encima de la columna, dejándola en medio de mis piernas; a la cantante le dio risa, se sentó, yo miré sus jeans perfectamente ajustados sobre sus torneadas piernas, me miró, y me compartió de su helado. Era de fresa. Puso un poco sobre su dedo índice, y me permitió lamerlo. Mi lengua rozó ligeramente su piel, y mi labio superior su uña. Puso algo más sobre la punta de mi nariz, y con su dedo arrastró una parte a mi boca, y el resto lo untó sobre mi cara como si fuera crema. Me recosté en el sillón, y acerqué mi cabeza hacia la de ella. Su rostro blanco con dorados, su cabello de un falso rubio, y su sonrisa pequeña y roja quedaron frente a mí, y poco después comenzamos a besarnos. Eran besos apasionados, nuestras lenguas se abrazaban, y la saliva fluía de una boca a la otra. Puse la mano sobre su cabello medianamente rizado, y después de algunos besos en ese tono, nos dimos otros en los labios, más tiernos. Me fijé en la pintura de sus labios, que seguían rojos; no se despintaban y supuse que no manchaban; sus labios eran la cosa más hermosa que hubiera visto en mi vida. Sus manos rodearon mi cuello, y regresamos a nuestras muestras más apasionadas. La secretaria me llamaba por mi nombre notablemente irritada; no me estaba llamando más que para que dejáramos la cantante y yo de hacer eso, pero no le hice caso. Le pidió a la mujer que estaba sentada cerca que nos indicara que allí no era lugar para eso. Supuse que era la oficina de alguna escuela, o del DIF, algún lugar donde podría haber niños, así que fingí que no era lo que parecía, sino que sólo nos abrazábamos. No dije nada, pero traté de decirlo con mi mirada, mis gestos y mi actitud, pero la famosa cantante no estuvo de acuerdo, y volvió a arremeter con esos labios que todavía saboreo.

Cuando ella se levantó para alguna cosa, yo me recosté por completo; no sé de dónde salieron las cobijas, y me di cuenta de que no estaba ya en la oficina, sino en mi cama. Le dije que se acercara, y le hice un lugar junto a mí. Vestía un camisón muy sensual, color violeta, y se sentó sobre la cama, y se acostó, y comenzó a llorar. Se recorrió hacia la parte baja de la cama, y yo deseaba consolarla, amarla para siempre. La computadora estaba tocando música, For the love of your eyes, de la banda post-punk de Suecia, the Leather Nun, una canción hermosa y llena de nostalgia, quizá eso la hizo llorar. Pero en realidad pensé que se trató de arrepentimiento: ella, una famosa cantante, dándose de besos y acostándose con un total don nadie, eso seguro que hace llorar a cualquiera. Pero la llamé cerca de mí, con intención de consolarla, y demostrarle que yo podía ser alguien de importancia en su vida; pensaba pedirle que se casara conmigo y que tuviéramos un hijo. ¡Qué ridículo! La canción terminó, y comenzó un diálogo entre dos personas, una entrevista que tenía que transcribir para mi trabajo, y, ¡maldita sea! Eso me despertó, llevándose para siempre a mi amada de ensueño.

Me di cuenta de que durmiendo escuchaba aquella canción, y que sin duda fue la que motivó el sueño. No me atrevía a abrir los ojos para evitar que la aparición de esa cantante desapareciera por completo, pero la entrevista era tan poco poética que me tuve que levantar a quitarla, asesinando casi por completo los últimos segmentos del sueño. Y ahora, a trabajar, la entrevista espera.



Creative Commons License

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, bueno,pues las historias son interesantes, sobre todo el uso del lenguaje tan fluido y poco disfrazado, muy directo y acertivo, lo hacen una joya,el uso de escenarios, es detallado y simbólico, me gusto mucho eso, pero..........¿lo amoroso es equiparable a lo pasional?

No es que la pasión sea mala,al contrario, dicen que quien no tiene pasión esta muerto o es un frígid@, pero, amor y pasión,son aspetos, que, como que no me quedan claras en sus narraciones y eso que los estuve leyendo más de 3 veces pa' no meter otra vez la pata................pero creo que la voy a volver a meter, en fin,¿ me podría explicar la intensionalidad de lo que esta exponiendo como amoroso?, lo de hadas medio lo enteindo, pero lo amoroso, pues la neta no!

De ahí en fuera, sería padre que llegará a pasar en la vida real de un mexican@, en europa, si son más liberales, que chido, pero, en una realidad como la nuestra, pero pues el sello mental me esta estorbando y por ello mi pregunta..........Gracias.

Jorge Villarruel dijo...

René Avilés Fabila, uno de los escritores más importantes de nuestra nación, y mi preferido, escribió un libro que se llama "Cuentos de hadas amorosas y otros textos". Son cuentos que tratan de su relación con diferentes mujeres que ha conocido, en sentido judeocristiano, digamos. Amoroso no se refiere al amor como emoción, sentimiento o pasión, sino a todo lo que se relaciona con el aspecto sexual (freudiano).

Que esté o no de acuerdo con eso, no está en discusión, sino que he tomado el elemento de Hadas Amorosas directamente de ese libro de mi buen amigo René. No queremos hacer una polémica de todo esto, que baste con decir que un hada amorosa es una mujer que, a mi parecer, inspira alguno o más de los siguientes sentimientos: ternura, pasión, amor, sensualidad, deseo. Pero no la ternura de una hija, sino de una pareja, ya sea de vida o de cama (o de algún lugar análogo).

Hay tres niveles del afecto: son la emoción, el sentimiento y la pasión. A veces pueden usarse como cosas diferentes, pero se refieren a las intensidades o grados (si es que cabe tal cosa) de un afecto.

Aclaro: amor no es igual ni a sexualidad ni a pasión. Es algo distinto. Algo que no sé decir.

Anónimo dijo...

Pues no entendí................, lo freudiano si pero su concepción de amor, como eso que es difícil de explicar, digo el amor es algo difícil de explicar, pero desde lo físico, pues, no creo, eso no es amor, pero realmente no importa,a estas alturas de la vida y en ésta era de libertades mentales, sexuales, ideológicas, éticas y morales (o más bien amorales e inmorales), pues no hay mucha diferencia, solo hay que vivir el momento, aunque después me este golpeando la cabeza contra un tubo en la calle.

Ok, sigo leyéndolo!

Anónimo dijo...

Uy, perdón, pero eso de las mujeres que ha conocido..............es una broma no?, digo que no dicen que los caballeros no tienen memoria de sus aventuras?...............o eso ya es de la era pasada también?...............Waw!, pasar a la historia como la número 5, en la lista interminable de un caballero con memoria........recontra waw!!!!!!!

Jorge Villarruel dijo...

Amor: dar eso de lo que uno carece a ése que no es.

Yo digo que el amor es imposible por lo siguiente:

Amor es: establecer un compromiso afectivo, intelectual, social, económico, físico, alimenticio, material, etcétera, con otro ser. No exigirle nada ni que te exija nada él a ti. O ella, es lo mismo, ya se sabe. Es dar cuanto estás dispuesto a dar y a recibir, no esperar más, no sufrir por menos. No es tener que hacer las cosas. Es hacerlas cuando existe una dosposición de ambas partes o cuando menos de quien ha de hacerlo. Es no exigir un compromiso más grande que las fuerzas y deseos (atención a esto último) del otro. Amor puede ser a distancia, no hace falta una boda, una misma casa, un juntarse, un verse a cada hora, cada día, cada semana, ni siquiera cada mes.

Ejemplo: Si hoy no tengo ganas de llevarte hasta tu casa, sino que prefiero quedarme con mis amigos, puedo decírtelo y no sentirás que te traiciono; me gustaría que te quedaras, más tarde te podría acompañar, pero si tienes que irte en este momento, no me sentiré traicionado. No habrá culpas ni enojos en ningua de las dos partes que conforman una pareja.

El amor no existe porque lo anterior no existe. Puede una pareja no pelear por situaciones como la anteriormente descrita, pueden llegar a esa clase de acuerdos, eso es común, por lo regular efímero, pero no carente de esos sentimientos de culpa y traición. Aunque no hagas nada, aunque no te pelees por ello, los sigues experimentando, y amor es ni siquiera experimentarlos.

Ahora, los caballeros se extinguieron con Camelot. Lanzarote quizá nunca habría contado cómo lo hacía con Ginebra a espaldas de su Rey. La actualidad no es así. Vivimos un mundo que se rige por la confesión. Hace algunas décadas, confesarse era casi una obligación. Ibas a la iglesia y le contabas al predicador con quién lo habías hecho y en quién pensabas mientras jugabas. Hoy ya no es así, la confesión viene en el marco social. Todos tenemos amigos y tonos los amigos preguntan con quién y cómo las hecho últimamente. Y debes hablar, callar significa que no lo haces, y no hacerlo es peor que desear a la mujer de tu prójimo (no al hombre, sólo a la mujer...). Yo en particular, omito esa clase de relatos. El ser humano se ha transmutado en una suerte de animal de confesión, mas yo tengo la convicción de que esas narraciones son cosa de dos personas, y hablarlas sin autorización expresa de la otra persona es una traición, una falta de lealtad enorme. Si le das una revisión a mi primer cuento de una hada amorosa, el tercer año, que también aparece en el blog, te darás cuenta de eso. Yo cuento otras cosas. Y los dos relatos son reales.

No veo por qué razón habría de pensarse, una mujer, a sí misma, como la número 5 o la número 1000 de un hombre. ¿No basta y es suficiente con que se piense ella misma? Yo no me pensaría como el número 7 de tal mujer, yo sigo siendo yo sin importar quiénes han estado con esa ella antes de mí. Así que, en respuesta, no; no es broma. No es broma, para nada, recordar a las personas que han tenido alguna importancia en tu vida. No es una broma recordar a quien te regaló algunas horas y algunas palabras, algo de cariño o de ánimo.

¿Aún soy indigno de saber quién me escribe?

Anónimo dijo...

Waw......pues si que su concepción del amor es un tanto cuanto.......interesante, algo fuera de lo común, pero tan válido como el pensar racional de cualquier persona cuerda o "loca", según el contexto..............pero bueno, bueno, bueno, cada cosa en su lugar..............

En cuanto a lo de la broma, pues, es una manera medio ominosa (a mi parecer), de recordar a las personas, pero, eso también es una forma aprendida de la sociedad, realmente nada es legítimo y sincero en cuanto a sentimientos, todo es aprendido, y bueno, ciertas convenciones lo han hecho valido para algunos e inválido para otros..............y nunca pense que alguien fuera así, de categórico para recordar nada, así que me disculpo por eso de si era o no una broma..............yo no recordaría a los patanes que me han tocado, ¿pa'que, se me gasta el cerebro y luego con qué pienso?..........

Por lo que respecta a lo de indigno o digno........pues como que no entendí,¿un lector tiene nombre cuando gusta de leer algo interesante, o curioso, o se enamora de los personajes de alguna historia llamativa?..........creo que no, o bueno nunca habia pensado en ello, no es grosería, pero en lo personal, eso de saber quién soy o eso, no es relevante, bastese con que tiene ud. una admiradora y una ferviente seguidora de su trabajo, un poco polémico, un poco metódico, un poco irreverente, un poco increíble, sincero, abrumador y reflexivo, eso es lo importante.............a menos que fuera una escritora o alguien realmente perteneciente al círculo de Viena (jejeje, me volé la barda, nel no es verdad), pero alguien que pudiera retroalimentar su obra, bueno entonces si, sería imperativo un nombre, pero así, alguien que solo lee y emite alguna opinión, tildada de ideosincracia, ¡pos, como que no me late chocolate!................por el contrario soy yo la del digno Honor por permitirme leerlo,así que ANONIMO le esta muy agradecida por su espacio y le pide, que por favor, nunca deje de escribir, es muy padre leer a gente interesante, con una nueva propuesta de literatura actual.......